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Preparados
de origen vegetal
Entre los productos caseros más
utilizados encontramos los preparados a base de "ajo" (Allium
` sativum). EI "alcohol de ajo", según nuestra experiencia,
resulta ser el más efectivo y se prepara de la siguiente manera:
4 a 5 dientes de ajo bien picados, el contenido de una botella común
de alcohol fino de 500 cm3 y otro tanto de agua. Estos ingredientes
se colocan en la licuadora durante 3 minutos y luego se cuela la mezcla
con una tela o similar para eliminar los restos de ajo que no se disolvieron.
El producto final se coloca en un frasco bien tapado, él cual
se guarda en heladera. El frío potencia el principio insecticida
del ajo.
Para utilizarlo como preventivo de plagas se diluye 1 parte del producto
por 1/2 parte de agua y se aplica pulverizando suelo y plantas cada
15 días. Como curativo (cuando la plaga es incipiente en plantas)
se aplica puro pulverizando suelo y plantas tantas veces como sea necesario.
El "alcohol de ajo" es efectivo contra ácaros, gorgojos,
mosquita blanca y especialmente contra pulgones. En algunos casos resultó
ser buen fungicida.
El "purín de ortigas" (Urtica dioica) es otro producto
muy usado por horticultores orgánicos; se dejan macerar en un
tacho (preferentemente de madera) con agua unos cuantos puñados
de ortiga (se utiliza toda la planta menos la raíz). Esto fermentará
al cabo de 2 a 3 semanas. El líquido resultante se aplica con
regadera sobre suelo y plantas. No sólo actúa contra plagas
y enfermedades sino que también vitaliza los cultivos. Según
la agricultura biodinámica, dinamiza el ciclo del nitrógeno
en los suelos.
Son muy conocidas las infusiones de muchas plantas aromáticas
en el control orgánico de plagas. Aquí van algunos ejemplos:
la infusión de hojas de "ruda" (Ruta graveolens) con
algunas hojas de "salvia" (Salvia officinalis), en conjunto,
a razón de 200 g por litro de agua, pulverizada sobre plantas,
repele eficientemente pulgones e insectos chupadores.
También las hojas frescas de "lavanda" (Lavandula officinalis),
300 g por litro, en infusión pulverizada sobre plantas, repele
insectos (incluso hormigas). Las flores secas de lavanda colocadas en
armarios repelen la polilla de la ropa.
Las flores secas o frescas de "manzanilla" (Matricaria chamomilla)
en infusión (250 g por litro de agua) pulverizada sobre plantas,
actúa contra enfermedades fúngicas, en pepinos impide
el mildiu.
Las cenizas de madera esparcidas en los bancales de cultivo controlan
orugas, chinches y plagas en general. También son preventivas
de enfermedades fúngicas.
Los frutos de "paraíso" (Melia azederach) bien machacados
y macerados en agua durante un par de semanas dan un producto fermentado
que regado sobre suelo y plantas resulta ser un buen repelente de hormigas.
La infusión de "ajenjo" (Artemisia absinthium) a razón
de 150 g de planta fresca por litro de agua, pulverizada sobre plantas
repele pulgones, gorgojos, ácaros y orugas.
En todos los casos de infusiones que finalmente se pulverizan sobre
plantas, es aconsejable agregar antes de la aplicación algunas
ralladuras de jabón blanco a la mezcla. Esto favorecerá
la adhesividad .del producto al follaje de las plantas.
Para el fortalecimiento general de las plantas y la prevención
de enfermedades fúngicas se puede recurrir a la decocción
de "cola de caballo" (Equisetum arvense): se agregan 15 g
de la planta seca en 1 litro de agua, o bien 150 g en 10 litros. Se
deja primero en remojo por 24 horas y luego se cuece a fuego lento durante
20 minutos. El producto resultante se aplica diluido en 5 partes de
agua.
Otro preparado contra las cochinillas y los pulgones es el purín
de "helecho hembra" (Pteridium aquilinum): se pone a macerar
en 10 litros de agua 1 k de planta fresca o 100 g de planta seca por
4 0 5 días, luego se cuela y sin diluir se pulveriza en partes
afectadas.
El "tanaceto" (Tanacetum vulgare) en infusión se utiliza
contra pulgones, ácaros, hormigas y gusanos de suelo. Se prepara
la infusión con 30 g. de hojas, tallos y flores de la planta
fresca en 1 litro de agua y se pulveriza luego sin diluir sobre las
plantas.
La infusión de la "capuchina" (Tropaeolum majus) a
razón de 100 g de planta fresca en 1 litro de agua se utiliza
para repeler pulgones y se pulveriza sobre plantas diluida al 5%: 5
litros en 100 litros de agua o 1/2 litro del producto en 10 litros de
agua.
Contra las enfermedades criptogámicas (hongos) y bacterianas,
también contra ácaros y pulgones, es aconsejable la infusión
de ajo. Se prepara a razón de 50 g de dientes por litro de agua
y se pulveriza sobre plantas y suelos diluido al 20%.
El "ruibarbo" (Rheum rhaponticum) se utiliza como purín
a razón de 150 g de planta fresca por litro de agua: diluido
al 20 % actúa contra pulgones, orugas y larvas de diferentes
parásitos; sin diluir es efectivo contra babosas y caracoles,
rociando el producto en el suelo alrededor de las plantas.
El ají picante denominado "chile" (Capsicum frutescens)
tiene una acción muy eficaz como repelente insecticida. Actúa
contra gorgojos, hormigas y pulgones. Da muy buenos resultados en plagas
específicas como el gorgojo del arroz y el escarabajo de la papa.
Preparación: la más conocida es a base de 100 g de frutos
que se pulverizan en un mortero, luego se agregan a 1 litro de agua
y se filtran (previa agitación) con un lienzo. Antes de su aplicación
se diluye una parte del concentrado obtenido en 5 partes de agua jabonosa.
Es importante la dilución que se menciona pues las concentraciones
demasiado altas de este preparado causan quemaduras en las hojas de
las plantas.
El purín de "cebollas" (Allium cepa) es también
un eficiente plaguicida orgánico. Se prepara dejando macerar
en un tacho con agua algunos bulbos de cebolla durante 2 0 3 semanas.
El purín resultante se aplica con regadera sobre suelos y plantas.
Repele exitosamente la mosca de la zanahoria.
Contra el ataque de babosas es muy útil diseminar harina integral
de centeno o trigo, pues las atrae. La podemos esparcir a la caída
de la tarde a cucharadas a una distancia de 80 cm. aproximadamente de
los lugares en peligro. Al oscurecer, podremos hallar a las babosas
sobre los montículos de harina, permitiendo así su recolección.
La infusión de las hojas de "santolina" (Santolina
chamaecyparissus) repele a muchos insectos perjudiciales, especialmente
pulgones.
Las raíces de la "cúrcuma" (Curcuma domestica),
ralladas, se mezclan con agua en una proporción de 1 a 2; el
producto resultante se puede aplicar sobre plantas, pues actúa
contra insectos y orugas.
La maceración de las raíces del árbol "timbó"
(Derris spp.), del cual se extrae la rotenona, resultó ser muy
buena para el control de muchas plagas. Preparación: se mezclan
10 litros de agua con 50 g de jabón y 1 kilo de polvo de raíces.
Esta mezcla se deja macerar en un tacho por 1 semana y luego se aplica
sobre las plantas atacadas. Este preparado es muy efectivo contra trips,
orugas y coleópteros.
También controla a pulgones y específicamente al pulgón
del pepino y a la "mosca del Mediterráneo" (Ceratitis
capitata).
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El extracto acuoso
de semillas del árbol "neem" (Azadirachta indica) es un
excelente insecticida natural. Preparación: se recogen los frutos
y se separa la pulpa de las semillas. Una vez limpias las semillas se machacan
bien y se pulverizan sobre las plantas afectadas a razón de 50 g
de semillas por litro de agua. Controla orugas, pulgones, ácaros
y también nematodes. Este preparado también tuvo mucho éxito
como fungicida actuando contra hongos de los siguientes géneros:
Fusariam spp., Rhizoctonia spp., Sclerotium spp. y Sclerotinia spp. Observación:
las sustancias activas del neem se descomponen rápidamente por los
efectos del sol, especialmente con los rayos ultravioletas. Por esto se
recomienda realizar las aplicaciones al anochecer.
El preparado con polvo de "ryania" (Ryania speciosa), planta originaria
de Sudamérica, en especial de la región amazónica,
es otro plaguicida natural muy efectivo contra moscas de la fruta, orugas,
chinches y controla también al carbón del maíz (enfermedad
fúngica). Preparación: las raíces, las hojas y los
tallos de la ryania se dejan secar y se reducen a polvo bien machacado.
Se pulveriza sobre plantas a razón de 40 g de polvo en 8 litros de
agua.
El "piretro" (Chrysanthemum circerariaefolium) controla numerosas
plagas de los cultivos como pulgones, chinches, coleópteros, orugas
y también langostas. Preparación: 20 g de las flores de piretro
en 10 litros de agua, se mezclan bien y se aplican preferentemente al anochecer.
La potencia de este preparado se intensifica con el agregado de pequeñas
cantidades de "rotenona" (Derris spp.).
La "cuasia" (Quussia amara) es otro insecticida natural muy potente.
Controla las siguientes plagas: pulgones en general, arañuelas, orugas,
coleópteros y cochinillas. Las soluciones de cuasia se aplican básicamente
contra insectos succionadores, ya que su principio activo actúa de
manera sistémica, es decir que penetra por las raíces y es
transportado por los tallos hasta las hojas, donde se aloja como toxina
de ingesta para el patógeno. Preparación: las sustancias activas
de este árbol se encuentran principalmente en la madera y en la corteza,
por esto se hace un aserrín con estos elementos y se prepara una
solución a razón de 50 g de aserrín de cuasia, 50 g
de jabón y 2 litros de agua. Los 3 componentes se hierven durante
2 horas. Luego se filtran y se agregan otros 2 litros de agua. El producto
resultante se riega en suelos o se pulveriza en plantas: La cuasia resultó
ser muy efectiva también contra insectos de suelo, especialmente
contra la hormiga negra. Observación: no conviene aplicar los preparados
de cuasia directamente sobre frutos u hojas comestibles, ya que son muy
amargos, estables y persistentes.
Existe en la zona del Caribe un arbusto perteneciente a la misma familia
de la Quassia amara, de la especie Aeschrion excelsa, con propiedades insecticidas.
El caldo de "tabaco" (Nicotiana spp.), planta autóctona
de Sudamérica, controla con éxito a los pulgones, ácaros,
gorgojos, mosca blanca, trips, orugas y también a la roya del trigo.
Como la cuasia, actúa por ingestión y además por contacto.
Preparación 250 g de hojas de tabaco, 30 g de jabón y 4 litros
de agua. Esta mezcla se hierve durante 1/2 hora y luego se diluye 1 parte
de caldo de tabaco en 4 partes de agua. El producto resultante se riega
en suelos o se pulveriza sobre las plantas afectadas. Observación:
la nicotina, principio activo de esta planta, es uno de los tóxicos
más poderosos; por esta razón se recomienda esperar de 3 a
4 días después de las pulverizaciones para cosechar las plantas
tratadas.
Los espolvoreos con algas calcáreas sobre las plantas refuerzan su
resistencia frente a las enfermedades criptogámicas como el mildiu
y el oídio, y también contra ataques de pulgones.
Los riegos con agua donde se ha puesto a macerar compost (abono orgánico)
aumentan la resistencia de los cultivos contra plagas y enfermedades.
En la agricultura aborigen del Mundo Andino (norte de Argentina, Bolivia,
Perú y Ecuador), se da protección sanitaria a los cultivos
autóctonos de "quinoa" (Chenopodiam quinoa), "kiwicha"
(Amaranthus spp.) y "tarwi" (Lupinus mutabilis) con aplicaciones
por vía de riegos y pulverizaciones, de las siguientes especies previamente
maceradas en agua: frutos machacados de "rocoto" (Capsicum spp.)
y partes frescas y verdes de "muña" (Satureia bolioiana).
Estos preparados actúan como excelentes insecticidas naturales.
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